Cómo escribir un libro

“Todavía quiero ser escritor cuando sea grande”, dijo un incipiente autor chihuahuense alguna vez. Para quienes hemos alimentado un entrañable lazo con la literatura a través del tiempo, la función del escritor, o la figura de escritor famoso, inmortal, genio, magnánimo y demás adjetivos, parece inalcanzable. En realidad, querer ser escritor no significa querer ser estrella de rock, querer ser escritor significa querer escribir bien y tener un estilo propio. Si dicho estilo llega o no a formar parte de un canon literario… Bueno, la decisión es más responsabilidad del tiempo y de la historia que del escritor mismo.

¿Cómo habrá Vargas Llosa perfeccionado la técnica narrativa de los vasos comunicantes en su novela “La ciudad y los perros”?

Escribiendo.

¿Cómo se las habrá ingeniado Carlos Fuentes para narrar su noveleta “Aura” completamente en segunda persona?

Escribiendo.

¿O cómo habrá desarrollado Calderón de la Barca los impresionantes sololoquios del poema “La vida es sueño”?

Efectivamente, escribiendo.

Técnica y forma, dos partículas mágicas a la hora de escribir. Ya hay cuentos de todas las historias, todas los posibles argumentos para una narración —y sin temor a equivocarme– han sido escritos ya. Lo especial radica en cómo se cuenta la historia.

Esta recomendación está encaminada a aminorar las dificultades con las que los escritores de habitación se topan a cada reglón. Se trata de la página comoescribirunlibro.com. Este espacio en la red se dio a la tarea de agrupar recomendaciones, ejercicios, técnicas, comentarios y más aspectos sobre el oficio de narrar. Es una especie de taller literario en línea que nos explica por qué deberíamos escribir todos los días y nos comparte formas para mejorar las escenas de la novela que nunca hemos terminado de escribir. También nos da recomendaciones para superar el bloqueo del escritor, la temida página en blanco.

Aprender a escribir, encontrar el sentido de las palabras a través de su uso. De eso se trata comoescribirunlibro.com, pero vale hacer aquí una aclaración, esto no es una receta de cocina y mucho menos un truco de magia. Son ejercicios, dinámicas, bocadillos de creatividad; la cosa está en la constancia y la autosatisfacción, aunque se lea egoísta.

 

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